lunes, 11 de abril de 2011

Semana Santa

En El Salvador, las festividades en honor a la Semana mayor, o Semana Santa como se le quiera llamar tiene un tinte muy pintoresco, desde algunas tradiciones gastronomicas peculiares, hasta la creacion de verdaderas obras de arte temporales llamadas "alfombras". De cada uno de estas costumbres iremos viendolas para aprender un poco mas de el pais salvadoreño, incluiremos el aspecto espiritual y el aspecto vacacional, de como se celebran las fiestas.


Origenes de la Semana Santa


La Semana Santa es la conmemoración anual cristiana de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret o, lo que es igual, conmemorar sus últimos días; por ello, es un período de intensa actividad litúrgica dentro de las diversas confesiones cristianas. Da comienzo el Domingo de Ramos y finaliza el Domingo de Resurrección, aunque su celebración suele iniciarse en varios lugares el viernes anterior (Viernes de Dolores) y se considera parte de la misma el Domingo de Resurrección.
La Semana Santa va precedida por la Cuaresma, que finaliza en la Semana de Pasión donde se celebra la eucaristía en el Jueves Santo, se conmemora la Crucifixión de Jesús el Viernes Santo y la Resurrección en la Vigilia Pascual durante la noche del Sábado Santo al Domingo de Resurrección.
Durante la Semana Santa tienen lugar numerosas muestras de religiosidad popular a lo largo de todo el mundo, destacando las procesiones y las representaciones de la Pasión.


La Semana Santa es la semana en la cual el cristianismo celebra los eventos de fe relacionados a los últimos días de Jesús, incluyendo en particular, su pasión, muerte y resurrección.
A principios del siglo IV había en la cristiandad una gran confusión sobre cuándo había de celebrarse la Pascua cristiana o día de Pascua de Resurrección, con motivo del aniversario de la resurrección de Jesús de Nazaret. Habían surgido en aquel momento numerosas tendencias o grupos de practicantes que utilizaban cálculos propios. Ya en el Concilio de Arlés (en el año 314), se obligó a toda la Cristiandad a celebrar la Pascua el mismo día, y que esta fecha habría de ser fijada por el Papa, que enviaría epístolas a todas las iglesias del orbe con las instrucciones necesarias. Sin embargo, no todas las congregaciones siguieron estos preceptos.
Es en el Concilio de Nicea I (en el año 325) donde se llega finalmente a una solución para este asunto. En él se estableció que la Pascua de Resurrección había de ser celebrada cumpliendo unas determinadas normas:
  • Que la Pascua se celebrase en domingo.
  • Que no coincidiese nunca con la Pascua judía, que se celebraba independientemente del día de la semana. (De esta manera se evitarían paralelismos o confusiones entre ambas religiones).
  • Que los cristianos no celebrasen nunca la Pascua dos veces en el mismo año. Esto tiene su explicación porque el año nuevo empezaba en el equinoccio primaveral, por lo que se prohibía la celebración de la Pascua antes del equinoccio real (antes de la entrada del Sol en Aries).

 
No obstante, siguió habiendo diferencias entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Alejandría, si bien el Concilio de Nicea dio la razón a los alejandrinos, estableciéndose la costumbre de que la fecha de la Pascua se calculaba en Alejandría, que lo comunicaba a Roma, la cual difundía el cálculo al resto de la cristiandad.
Finalmente fue Dionisio el Exiguo (en el año 525) quien desde Roma convenció de las bondades del cálculo alejandrino, unificándose al fin el cálculo de la pascua cristiana.

¿por que la Semana Santa se celebra en una fecha distinta a veces?

La Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la primera Luna llena tras el equinoccio de primavera, y se debe calcular empleando la Luna llena astronómica. Por ello puede ser tan temprano como el 22 de marzo, o tan tarde como el 25 de abril.


En algunos países se suspenden las labores docentes durante dos semanas que abarcan desde el sábado anterior al viernes santo hasta el segundo domingo después del Viernes Santo.


Domingo de ramos


El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos.
En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria - anamnesis - de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.
Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías. .
Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.
San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".
Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.
Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos.
Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.
"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.
Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.
La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

Triduo Pascual

 

El santo Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor Jesús, es el punto culminante de todo el año litúrgico. El santo Triduo Pascual se prepara en el tiempo de Cuaresma y se prolonga en la alegría de los cincuenta días del Tiempo Pascual. Dada la importancia que él reviste, el Triduo Pascual ha de prepararse y celebrarse con esmero y reverencia. El presente trabajo, busca ser una guía práctica que oriente su celebración. De ahí que las normas, reflexiones y orientaciones que a continuación se presentan se ordenan a mejorar la celebración de los misterios de la Redención, y a favorecer la participación más consciente y fructuosa de los fieles cristianos en dichos misterios de vida. Este trabajo ha sido elaborado por expreso deseo del Eminentísimo Señor Cardenal, Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, con el anhelo que la celebración de la próxima Semana Santa, sea vivida intensamente en nuestra Arquidiócesis de Lima y nos impulse a "remar mar adentro", como ha pedido el Papa Juan Pablo II en su reciente Carta Apostólica, "Novo Millennio Ineunte".

Esta compuesto por estos dias:

El Triduo Pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo es el corazón del año litúrgico. Comprende los tres días desde las vísperas del Jueves Santo hasta las II Vísperas del Domingo de Resurrección. Prácticamente, ya es tiempo de Pascua, aunque tiene una consideración especial.


Jueves Santo de la Cena del Señor



La Última Cena que Jesús celebró con sus discípulos en Jueves Santo es la fiesta de la Eucaristía, el primer sacrificio eucarístico, y se recuerda su institución.
En la mañana del Jueves Santo, se celebra la Misa Crismal, que es la Eucaristía en que el obispo consagra el Óleo de los Enfermos, el Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. Con el fin de dar la oportunidad a los fieles de participar en la celebración, se traslada a veces la Misa Crismal al día anterior.
El Pórtico del Triduo Pascual La misa vespertina del jueves tiene que ser presentada y ambientada, antes que nada, como introducción a la celebración de la Pascua anual. El Triduo del Señor muerto, sepultado y resucitado -la Pascua anual en tres días, de tanta resonancia bíblica desde el Antiguo Testamento- está constituido propiamente por el viernes, sábado y domingo, pero por voluntad de Pablo VI comienza con la misa de la Cena del Señor que se convierte en pórtico, casi una Misa vigiliar.La Misa vespertina de Jueves Santo es una Eucaristía festiva, pero no tan solemne como lo será la de Pascua. Es el pórtico del Triduo y debe celebrarse como tal, como una iniciación. Es también la fiesta del sacerdocio, de todos los sacerdotes. Después de la Comunión, la Sagrada Reserva es llevada en procesión solemne hacia un lugar donde se hace oración durante la noche. Luego se desnuda el altar, mientras se escucha el relato de cuando Jesús ora en el huerto de los Olivos.

Viernes Santo de la Pasión y Muerte del Señor


 

El Viernes Santo se recuerda la muerte de Jesús en la cruz para salvar a la humanidad. La liturgia de este día es de una sobriedad muy elocuente. Es el día de la Pasión del Señor y no se celebra la Eucaristía. Puntos culminantes de la liturgia de Viernes Santo son el relato de la Pasión según san Juan, la oración universal y la adoración de la Cruz. El rito de la Comunión empieza con el Padre Nuestro. La Cruz es la victoria del amor sobre la muerte y el pecado. Este es un día de ayuno y de abstinencia, es decir: se disminuye la cantidad de alimento y los cristianos se abstienen de comer carne. Es también un día de silencio y de recogimiento interno.

Sábado Santo/Vigilia Pascual de la Sepultura del Señor



El Sábado Santo es un día de silencio y de oración, sin música ni adornos. En este día se suelen organizar retiros para profundizar el misterio pascual. Es conveniente celebrar en común la Liturgia de las Horas, u otras celebraciones en torno al sepulcro del Señor, a su cruz o a los dolores de la Virgen.

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

La Vigilia de Pascua es la celebración de la muerte y resurrección de Cristo. Se celebra en la madrugada del domingo (y no en la noche ni en la tarde del sábado).
Ésta es la noche santa, la noche que recuerda la victoria de Cristo sobre la muerte, la noche en que la Iglesia desde su comienzo espera la segunda venida del Señor. Primero, los fieles reunidos escuchan las lecturas de la Palabra de Dios que les recuerdan la historia de la salvación desde la creación hasta la resurrección de Jesús. Se enciende el cirio pascual, imagen de Cristo, quien ilumina el mundo.
La noche culmina con la celebración de los sacramentos de la Pascua: el Bautismo, por el cual el hombre muere con Cristo para luego resucitar con Él a una vida nueva (Rom 6, 8), y la Eucaristía, en la cual los Apóstoles reconocen al Señor en la fracción del pan.
La Vigilia Pascual es la celebración más importante, y con diferencia, de todo el año cristiano y de toda la vida del cristiano, y debe celebrarse como tal. La mañana del domingo se celebra la solemne Misa de Pascua, la misa del día y en la tarde, las II Vísperas Bautismales, con procesión al baptisterio y aspersión del agua, con las que termina el Triduo de Pascua.

el siguiente video, descargado desde youtube, subido por el elbuenpastortv da una breve, y concisa explicacion del triduo pascual, por favor, les invito a ver el video:

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada